PARIS (NOVOpress) – Fundador de la Tribu Ka, disuelta por antisemitismo en 2006 por decisión del Consejo de ministros [francés], después del Mouvement des Damnés de l’Impérialisme, Kemi Seba es la figura más conocida del radicalismo negro francófono contemporáneo. Este identitario black, partidario de la unión de la gran nación africana, denuncia la lucha de clases pero cree en la lucha de razas. Ha concedido una entrevista a Flash, donde cuenta su pasado, su combate y sus proyectos. Traducido por Diego Urioste.
¿Cómo un joven negro como VD. ha acabado desarrollando las tesis que defiende?
Mi historia es a la vez simple y compleja.
Simple porque se inscribe en la vivencia colectiva y global de los afro-descendientes de segunda generación, nacidos en Francia, que han padecido muchas situaciones difíciles. Para algunos de ellos, el racismo ha estado muy presente en sus vidas. Ese ha sido mi caso.
Complejo, porque mi perspectiva me ha permitido ver mas allá. De hecho, aunque viva actualmente en una barriada, no he nacido en ella. Soy hijo de un intelectual africano. Mi padre era un médico que desgraciadamente empezó mal su carrera abriendo una consulta en un sitio racista. Por eso, aunque su profesión liberal le habría permitido formalizar una familia, desde el inicio de su carrera estuvo endeudado. A consecuencia de esto mis padres se separaron y he vivido principalmente con mi madre, lo que hizo que no haya estado influido por las ideas mitterrandienses, socialistas, de izquierda, de mi padre.
Donde he crecido, el racismo se me presentó de tal forma que me permitió desde muy temprano comprender quien era y dónde debía ir. Frente al racismo, hay dos actitudes posibles y hay dos tipos de Negros. Están los que, cuando viven el racismo dicen: “Por favor, amadme, quiero que me apreciéis, soy un ser humano como vosotros”. Hay otros, y yo pertenecía a esta segunda categoría, que estimaban que es más necesario, cuando no te quieren, enseñar a vuestro interlocutor que tú tampoco le quieres a él.
Y es en esa posición donde me he confirmado.
Además, mi situación social y el racismo que he vivido me han permitido comprender que las relaciones de clase de los marxistas no tenían nada que ver en nuestras vivencias y paradigmas. He comprendido que cuando eres Negro, seas rico o pobre, de la clase media o del proletariado, eres ante todo Negro y que el hecho de ser Negro es un ghetto en su totalidad.
Hasta los catorce años he vivido siempre en pequeños pueblos. Vivía en lugares donde era el único joven Negro, así que, cada vez que había una reunión juvenil, era siempre yo al que cacheaban, el que estaba más controlado, al que empujaba más la policía. Mientras todos mis amigos fumaban, yo no lo hacía -nunca he probado un cigarrillo en mi vida-, tenía una conducta perfecta, pero era el que estaba más controlado para verificar que no tenia shit [porros] u otras sustancias ilegales. Esto pese a mi situación social, siendo hijo de médico, me tendría que haber procurado, si respectamos el análisis del termino de clase, una cierta protección contra los prejuicios. Pero no era el caso…
Llegué a la región parisina, en el 92, con catorce años. Cuando descubrí Château d’eau, Château rouge o Châtelet [barrios con gran densidad de africanos en Paris], fue para mí un peregrinaje a África. Entonces comprendí que era necesario que todas las experiencias que había vivido se cristalizasen, trascendiesen y se utilizasen para defender los intereses de aquellos que tenían el mismo color de piel que yo.
Esto hace que cuando escucho a imbéciles hablarnos de la lucha de clases, diciéndonos que la historia de las razas no tiene ningún sentido, que pertenecemos todos a la raza humana, lo considero una gilipollez. Es el fenotipo, y no la clase social, lo que nos diferencia, y yo lo he vivido.
Entonces puedo decir que por el racismo que he conocido, he estado preparándome para el destino y el trabajo que es el mio actualmente. He empezado a militar por el pueblo negro con 19 años, primero en un grupo de estudios de Nation of Islam, luego he ido por mi cuenta: Parti kémite, Tribu Ka, y ahora Mouvement des damnés de l’impérialisme.
Ha pasado paralelamente de un supremacismo negro a una forma de etno-diferencialismo y del kemitismo al Islam. ¿Podría explicarnos que ha motivado esta evolución tanto política como religiosa?
Para empezar, hay que saber que incluso en la época donde tenía un discurso mucho mas radical que hoy en día respecto a las razas, jamas he sido supremacista. Afirmaba simplemente con brío que hacia falta saber quienes eran los Negros y poner a cada uno en su lugar.
Lo que yo decía no era racismo, aunque me expresase de una forma tan vehemente que parecía supremacismo. Digamos que he cambiado de frecuencia, ayer hablaba alto y hoy he bajado el volumen, diciendo siempre las mismas cosas.
Sobre mi paso del kemitismo al Islam, mi camino filosófico era el atonismo, es decir el monoteísmo. En el Corán está escrito que cada nación ha recibido un mensajero, el de la nación negra fue Akenatón, que vino para llamar a su pueblo a someterse al único. Por lo tanto no he pasado del kemitismo al Islam, simplemente he profundizado en mi monoteísmo comprendiendo que el mensaje que había recibido Akenatón, era el del Corán y que dentro de él, están escritos los nombres de algunos mensajeros y de otros que no lo han sido. Es lo que he comprendido en la cárcel, y en ese sentido si he pasado del kemitismo al islam, pero el fondo ha sido siempre el mismo. He rezado por el Único, y le rezo hoy también, pero desde mi propio paradigma. Es por eso que no me veréis cambiar de nombre, como me lo han propuesto. Kemi Seba, es mi nombre africano, es el nombre de la matriz africana, kemito-nubiana, que es la mía, y no cambiaré jamás este nombre que me enorgullece tanto. Soy un hombre negro, nada podrá cambiarlo, pero soy un hombre negro sometido al Único.
Desde la creación de la Tribu Ka estáis en el punto de mira de la represión, que no cesa. ¿Podría resumírnosla y decirnos a que la atribuis ?
Probablemente el que más me ha inspirado desde que comencé este combate, Khalid Abdul Muhammad (1), que decía que si el Estado os ataca cuando defendéis vuestro pueblo, cada ataque que recibís es una medalla de honor. Es lo que he comprendido y hoy en Francia el número de golpes que recibimos políticamente son respuetas a la propaganda que hacemos, que corresponde a los golpes que damos cotidianamente al Estado.
Cuanto más nos atacan más se muestra la peligrosidad para el Estado de nuestro mensaje, o al menos de su expresión en términos propagandísticos y de intensidad. Internet tiene un rol muy importante en todo esto. Por lo tanto los golpes que nos asestan, yo los acepto porque sé que nosotros damos muchos también, pienso incluso que damos más de los que recibimos.
Estoy en pie, como he dicho en mi último proceso, yo no voy a morir aquí, pero me quejo de que este país [Francia] es rehén de otra nación como todo el mundo lo sabe actualmente.
Tras las ultimas elecciones europeas, habéis renunciado a apoyar la Liste anti-sioniste de Dieudonné. ¿Por qué? ¿Cuales son vuestros puntos en común y vuestras divergencias con él?
Mi posición respecto a Dieudonné es simple: Dieudonné es un hermano y un amigo, pero Dieudonné tiene un proyecto que no es el mio y que no sera jamás el mio. Para el no hay división entre colores, que hay que ir más allá. Yo también voy más allá, pero voy más allá reconociéndolos, es la diferencia fundamental entre él y yo. Algunos llaman a esto etno-diferencialismo, pero el término correcto sería más bien el etno-pluralismo o el de etno-diversidad, es lo que hace a la humanidad bella, lo que evita el gris de la uniformidad.
Dieudonné no está en ese camino, el se siente francés y republicano, yo no. Mi reivindicación es la de un panafricano anti-imperialista y un anti-sionista y no la de un anti-sionista siendo un buen francés, con franceses de todos los colores, como Dieudonné.
El Mouvement des Damnés de l’Impérialisme tiene secciones pan-africanas, pan-árabes y europeas ¿Por qué? ¿No es difícil que cohabiten militantes cuyos proyectos sean en ciertos puntos contradictorios?
El MDI, es la realidad de la humanidad, está diversificada y no tenemos otra elección. Es por eso que digo que el MDI es probablemente la mas bella aventura política que he conocido, porque el fin del MDI ha sido la de demostrar que podíamos pese a nuestras diferencias. Hemos -quiero decirlo- magnificado nuestras diferencias. Hay una sección panafricana, una sección panarabe y una sección francófila. Estas secciones tienen diferencias, estas compuestas por personas que no estaban hechas para hablarse en principio. Muchas veces eran los mas extremistas los que han venido, los que han acudido a nosotros, y hoy en día están todos juntos, en un movimiento que avanza. Existieron fricciones en el pasado, no lo niego, pero la fuerza del MDI es la de haber trascendido las diferencias para construir algo muy solido a día de hoy, al que se han adherido personalidades tan importantes como Serge Thion o Ginette Skandrani. Es difícil pero no tenemos otra alternativa hoy en día, el MDI es para mi un laboratorio de ideas y un laboratorio de intercambio, de preparación para el futuro.
Os han relacionado, en ciertos momentos de tu combate, con diversos individuos y grupos marginales del movimiento identitario europeo. Viene de anunciar la adhesión al MDI de personalidades provenientes del movimiento ecologista y de extrema izquierda. ¿Todo esto corresponde a un cambio rumbo en vuestras relaciones?
Lo que yo llamo relación es cuando existe un intercambio, un apoyo que puede ser financiero, logístico o humano. En la extrema-derecha, para hablar claro, aparte de Thomas Warlet (2), al que he conocido y con el que he hablado, sin que haya formado jamas parte de mi organización, no he tenido ni una sola relación. ¿Por qué he tenido esta relación con Thomas Warlet? Porque nos ha invitado a una manifestación por la retirada de las tropas francesas de Afganistán y de África. Si un cura me hubiese invitado al mismo asunto, dentro de su iglesia, hubiese ido, esto no habría hecho de mi un católico.
En realidad, las relaciones que he podido tener con la extrema-derecha, son invenciones de un periodista, aire y nada mas.
Me posiciono no en un esquema derecha/izquierda, sino en una dinámica que es la del nacionalismo negro, de lo que han llamado nacionalismo de la diáspora Negra, que supone que todo militante de la causa negra de la diáspora sea siempre a la vez en una lucha pan-africana y de unidad con nuestros semejantes de etnia negra.
En cuanto a mis relaciones con personas de extrema-izquierda como Serge Thion y Ginette Skandrani, son reales. Nunca he estado en contra de hablar con la extrema-izquierda, pero aun así hay que saber con que clase de extrema-izquierda se habla.
Hay una extrema-izquierda paternalista, gente que nos dice “somos tercermundistas, estamos con vosotros”, pero en realidad la única cosa que quieren es dirigir nuestro combate, y si empezamos a hablar de negritud, ellos nos dicen “olvidad las historias de razas, dejadlas de lado, es la clase la que predomina, parad con las historias de negros, leed a Frantz Fanon(3), no escucheis a Farrakhan(4)”. Yo, cuando escucho a esta gente lo que tengo es ganas de golpearles. Esta extrema-izquierda besancenista o antifascista juega el rol de la armada colonial del lobby gritando “¡Atención, atención, antisemitismo!” todo el tiempo. esta gente son mis enemigos, lo digo claramente, al mismo nivel que los imperialistas sionistas.
Por otra parte, hay una extrema-izquierda como la de Ginette Skandrani, que ha sido cofundadora de Verts [los Verdes], o la de Serge Thion, que es alguien que ha marchado con Amilcar Cabral, que ha estado con el FLN y el ANC, que ha estado en las Blacks Panthers. Son personas a las que me siento cercanas, porque es una extrema-izquierda realmente anti-colonialista y no una extrema-izquierda que solo juega a un solo rol, el de los matones de la calle y los barrios. Matones que no quieren que el debate se etnifique, porque el día en el que el debate se etnifique, cada etnia va a pedir cuentas a la etnia que esta por encima de todas, que nos domina, que nos ahoga y nos asfixia. Yo soy de esos que quieren etnificar el debate y no lo escondo. Y los que están en contra de esta etnificación son personas que participan de facto en la mundialismo de hoy en día, que quiere borrar nuestras diferencias.
Os han atribuido relaciones con diversos países progresistas de África y la intenciones de aconsejar a algunos de vuestros militantes para retornar ¿Esto es verdad?
Para ser claros en este punto: sí, hay relaciones. En Costa de Marfil, hay personas del entorno del presidente Laurent Gbagbo -que dicho sea de paso me hace soñar más que Obama-, entre los patriotas que nos miran con simpatía, que consideran que somos una molestia para los intereses del imperialismo. Hay personas en Senegal también, entre los cercanos al defunto cheikh Anta Diop, que ven lo que hacemos, que ven nuestra evolución y que hoy en día, pese a la demonización, nos apoyan. Un buen numero de los nuestros han estado en África para realizar encuentros y preparar el terreno, ya sea en Costa de Marfil, en Burkina Fasso, en Senegal o en Ghana.
Lo digo tanto a título personal como colectivo: mi destino está, a corto plazo, en el continente africano. No quiero ser la cabeza visible de nada, pero quiero aportar una visión africana de las cosas, humildemente, y dar una visión panorámica que pueda trascender las diferencias tribales que existen en unos cuantos países de África. Yo no pienso solo en mi, es una lucha donde estamos todos colectivamente. Me veo con los míos, con mi grupo, si Dios lo permite, muy pronto en el continente africano, con responsabilidades.
Precisando un poco más, ¿consideráis hacer una campaña como la de Back to Africa de Marcus Garvey?
Lo he dicho siempre, Marcus Garvey es mi abuelo, siendo mi padre Khalid Abdul Muhammad o el ministro Farrakhan. El mejor ejemplo de campaña que podemos efectuar es su propia marcha. Pienso que si lo consigo, si me voy al continente y que con los que me rodean conseguimos realizar un buen trabajo, el Back To Africa no tendría necesidad de ser proclamado. Todos aquellos que están aquí y que nos aprecian se dirían: han conseguido hacer lo que se habían propuesto.
Lo que quiero aportar a África es un modelo, es constituir en los países donde tenemos solicitudes un camino que sea semejante al de los patriotas de Costa de Marfil, para apoyar al Presidente del país donde estaremos. Es mi vía. Creo que mejor que el slogan Back to Africa es Go to Africa pero con responsabilidades y no para pasar unas vacaciones.
Dicen que un buen numero de raperos, y no pocos, se inspiran en vuestro combate ¿Eso es verdad?
Desde mis catorce años, cuando llegué a la región parisina, me inicié al rap. Es mi música, la que me hace vibrar, la que me permite soñar, la que me ha dado orgullo.
El rap es, para nosotros, un buen barómetro de nuestra audiencia en los barrios. Hay muchos raperos que aprecian lo que hacemos. Hay muchos que vienen a vernos discretamente, pese a la demonización y pese a las maniobras de los maricas antifascistas. Otros van más lejos aun y hacen su “Kemi Seba outing”. Dicen públicamente que aprecian lo que representamos, sin que ello signifique estar de acuerdo con todo. Puedo citar a Disiz la Peste, Mac Tyer, Mystic, Mac Kregor.
¿Cómo -y donde- te imaginas dentro de diez años?
Dentro de 10 años, espero haber conseguido responsabilidades políticas en un país africano, responsabilidad respecto a la juventud, en el panafricanismo o donde sea que pueda re-virilizar a los hermanos que hayan perdido su dignidad por culpa del imperialismo occidental.
Si dentro de diez años me veis aquí en Francia, liderando un circulo de reflexión, lanzadme cacahuetes porque lo habré merecido, y diré “gracias bwana”.
1 – Khalid Abdul Muhammad (1948-2001), fue, en los Estados Unidos, el portavoz de Nation of Islam hasta 1993, luego el dirigente del New Black Panthers Party.
2 – Thomas Werlet fue sucesivamente el incentivador de dos pequeños grupos antisionistas: Droite socialiste et le Parti solidaire français.
3 – Frantz Fanon (1925-1961), psiquiatra y ensayista martiniqueño. Es uno de los fundadores de la corriente tercermundista.
4 – Louis Farrakhan (1933) es el dirigente de la organizacion politica y religiosa Nation of Islam desde 1981.
Christian Bouchet , Flash Magazine
Traducido por Diego Urioste
Tags: kemi Seba
