Archive for Marzo, 2009

EL ROL DE PIO XII

Jueves, Marzo 19th, 2009

Investigadores de Israel y Vaticano debaten rol de Pío XII durante Holocausto

 Investigadores de Israel y El Vaticano concluyen hoy un encuentro académico para debatir el polémico papel desempeñado por el Papa Pío XII durante el Holocausto, elemento de fricción entre la Santa Sede y el Estado judío.

 

El periodo previo al Pontificado de Pío XII (1939-1958), sus relaciones con obispos alemanes y su actitud durante el exterminio de unos seis millones de judíos son algunos de los temas abordados en el taller, informó en un comunicado el centro organizador del evento, el Museo del Holocausto (Yad Vashem) de Jerusalén.

En la presentación del encuentro, ayer, el Nuncio Vaticano, Antonio Franco, subrayó que “uno no puede ser católico si niega el Holocausto” y destacó la importancia del taller para el esclarecimiento de la verdad sobre aquella época.

Por su parte, el presidente del Yad Vashem, Avner Shalev, aplaudió que el actual Papa, Benedicto XVI, haya “ordenado que se acelere la catalogación de los archivos vaticanos para permitir su apertura”, una vieja reivindicación de los historiadores israelíes.

El pasado noviembre, el portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, advirtió de que la documentación relativa al Pontificado de Pío XII en el Archivo Secreto Vaticano no se hará pública hasta dentro de seis o siete años.

El debate, efectuado entre miembros del Instituto Internacional de Investigación sobre el Holocausto del Yad Vahem y el centro Studium Theologicum Salesianum Pedro y Pablo de Jerusalén, tiene lugar dos meses antes de que Benedicto XVI visite Tierra Santa.

El Papá tiene previsto recorrer el Yad Vashem, a pesar de que el museo expone desde 2005 una foto de Pío XII acompañada de un texto que describe el silencio e inacción del pontífice durante la matanza nazi.

En abril de 2007, Franco anunció que no acudiría al Día del recuerdo de los Mártires y los Héroes del Holocausto en el Yad Vashem en protesta por ese epígrafe, aunque en el último momento dio marcha atrás en su decisión.

El Vaticano defiende que Pío XII hizo una labor callada de auxilio a los judíos que no ha sido convenientemente reconocida por los historiadores.

El encuentro se celebra poco después de que Benedicto XVI revocase la excomunión al prelado tradicionalista Richard Williamson, pese a que negaba públicamente el Holocausto, lo que puso en pie de guerra a la comunidad judía internacional y desencadenó una oleada de críticas a El Vaticano.

El Vaticano exige de Williamson que se retracte de manera “inequívoca y pública” de su negación del Holocausto para ejercer como prelado de la Iglesia católica, algo que no ha sucedido.

Otro punto de discrepancia entre el Estado judío y la Santa Sede es el proceso de beatificación de Pío XII, que se encuentra abierto a la espera de que Benedicto XVI -que se ha tomado una “etapa de reflexión”, según el Vaticano- firme el decreto que reconoce las virtudes heroicas, primer paso hacia la santidad.

 adn.es 09 de marzo de 2009

http://www.adn.es/sociedad/20090309/NWS-0580-XII-Investigadores-Holocausto-Vaticano-Israel.html

 

EL HÉROE DEL REVISIONISMO

Jueves, Marzo 19th, 2009

Es de celebrar la reciente publicación de tres obras dedicadas a José María Rosa, uno de los intelectuales más relevantes y más postergados de nuestro país: Conversaciones con José María Rosa, de Pablo Hernández; José María Rosa, el historiador del pueblo, de Enrique Manson, y El Cóndor ciego, uno de sus textos fundamentales.

Por Pacho O’donnell | 07.03.2009 

“Pepe” Rosa, como todos lo llamábamos, fue y sigue siendo la columna vertebral del revisionismo histórico argentino. Su obra mayor es la ciclópea Historia Argentina de once tomos (que fuera continuada hasta nuestros días por Fermín Chávez y colaboradores), donde desarrolla con pluma alegre, que algunos quisieron confundir con falta de rigor historiográfico, su nacionalismo de auténtico cuño popular emparentado con Jauretche y Scalabrini y alejado del enarbolado por la derecha católica. Cabe recordar que el Che Guevara leía y guardaba sus textos.

Rosa renegó de la historia oficial por considerarla expresión de los intereses de las minorías oligárquicas, portuarias y extranjerizantes, impregnada de la ideología liberal, conservadora y autoritaria de los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX que encararon, más por las malas que por las buenas, la organización nacional. Es esa la versión que desde hace décadas se transmite en escuelas y colegios, en los medios de difusión masiva, la que preside las celebraciones patrióticas. Ella ha sido siempre impuesta como la única posible, la científica, la que además custodia celosamente el acceso a sillones académicos, cátedras universitarias, becas y subsidios para investigaciones.

En esa versión en que nuestra historia parece determinada por los “grandes hombres” ignorándose el protagonismo de la “chusma” en la vicisitudes nacionales es inevitable que los jefes populares como Rosas, los caudillos provinciales y altoperuanos, Dorrego, Artigas, Güemes, también el Alberdi final, el Pellegrini industrialista o el Sáenz Peña americanista, asimismo el antiimperialismo de Irigoyen y el populismo de Perón, queden postergados o jibarizados.

Aprovechando la ola antipopular provocada por el golpe militar de 1955, la historia oficial se recicló rebautizándose como “historia social” incorporando criterios y tecnologías actualizadas en un cambio cosmético sincerado por uno de sus principal ideólogos, Halperín Donghi, quien afirmó, en su Ensayos de historiografía, que dicha corriente se proponía “ilustrar y enriquecer, pero cuidando de no poner en crisis a la línea tradicional”, es decir que se trata de una historia oficial modernizada. Sería también Halperín Donghi, desde hace décadas instalado en Berkeley, quien se obstinará en declarar “decadentista” al revisionismo y cuestionará su énfasis en el tema de la dependencia, punto de confluencia, según Jorge Sulé, de las distintas corrientes del revisionismo: “Quejarse de la dependencia es como quejarse del régimen de lluvias. No es necesario explicar entonces por qué no hablamos más de ella”.

Algunos descalifican a los cuestionadores de la historia consagrada de “hacer política”, aproximándose peligrosamente al lenguaje macartista del Proceso, lo que es negar, por ingenuidad o malevolencia, la fuerte pregnancia ideologizante de la historia oficial, porque, por ejemplo, si honramos al Rivadavia del préstamo Baring, la Famatina Mining y el Banco de Descuentos con la avenida más larga del mundo, ¿qué castigo pueden temer los economistas que nos endeudaron a lo largo de gobiernos militares y constitucionales? Ultimamente, debido a que “ganó la calle” el interés de muchos de comprender su presente a partir de una historia que no deforme ni retacee, resurgió un revisionismo “aggiornado” que se nutre de sus historiadores fundacionales, entre los que se destaca José María Rosa, un intelectual de acción que se comprometió con sus ideales, sobre todo durante la resistencia peronista, lo que le valió persecución, censura, cárcel y exilio. Y el ocultamiento de sus textos, imposibles de hallar en librerías, por lo que cabe celebrar las publicaciones a las que nos hemos referido.


*Escritor e historiador.

Perfil.com  7.03.09

http://www.perfil.com/contenidos/2009/03/07/noticia_0049.html

 

0.Más allá del código (Beyond the code) (1933)

0.Interpretación religiosa de la historia (Religious interpretation of history) (1936)

0.Defensa y pérdida de nuestra independencia económica (Defense and loss of our economic independence) (1943)

0.Artigas, prócer de la nacionalidad (Artigas, leader of nationality) (1949)

0.La misión García ante Lord Strangford (The García mission before Lord Strangford) (1951)

0.El cóndor ciego; la extraña muerte de Lavalle (The blind cóndor; Lavalle’s strange death) (1952)

0.Nos, los representantes del pueblo (We, the people’s representatives) (1955)

0.Del municipio indiano a la provincia Argentina (From the Indian municipality to the Argentine province) (1958)

0.La caída de Rosas (The fall of Rosas) (1958)

0.El pronunciamiento de Urquiza (The uprising of Urquiza) (1960)

0.Artigas, la revolución de mayo y la unidad Hispano-americana (Artigas, the May Revolution and the Hispanic-American unit) (1960)

0.El revisionismo responde (Revisionism answers) (1964)

0.Rivadavia y el imperialismo financiero (Rivadavia and financial imperialism) (1964)

0.La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas (The war of Paraguay and the Argentine montoneras) (1965)

0.Doctores, militares e ingleses en la independencia nacional (Doctors, military and English people in the national independence) (1968)

0.Historia del revisionismo (History of revisionism) y otros ensayos. Editorial Merlín, Buenos Aires, 1968.

0.Rosas, nuestro contemporáneo (Rosas, our contemporary) (1970)

0.Historia Argentina; 13 tomos (Argentine History; 13 volumes) (1970)

0.El fetiche de la constitución (The fetish of the constitution) (1984)

Análisis de la dependencia Argentina (Analysis of the Argentine dependency) (?)

 

POR DIFUNDIR EL NEGACIONISMO

Jueves, Marzo 19th, 2009

Cuatro neonazis en el banquillo por difundir el negacionismo 

PERE RÍOS

 

La Audiencia de Barcelona empezará a juzgar hoy a cuatro personas acusadas de vender y distribuir de manera masiva toda clase publicaciones en las que se niega el Holocausto judío, se propugna la reinstauración de los regímenes totalitarios y la eliminación de diversos grupos raciales. El fiscal les acusa de un delito continuado de ideas genocidas, un delito de asociación ilícita y otro delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales y solicita penas que suman entre cinco y ocho años de cárcel.

La tesis de la fiscalía es que los acusados utilizaban como base la librería Kalki, situada en el número 11 de la calle de Argenter de Barcelona, así como un apartado de correos y una dirección electrónica. El local fue registrado en 2004 por los Mossos d’Esquadra, que se incautaron de centenares de publicaciones neonazis. Los acusados son Óscar Panadero García, administrador de la librería Kalki; Juan Antonio Llopart Senent, administrador de la sociedad Ediciones Nueva República SL, ubicada en Molins de Rei y desde la que se componían y se distribuían las obras, y Carlos García Soler, colaborador habitual de algunas publicaciones.

El grupo actuaba en torno a la asociación Círculo de Estudios Indoeuropeos (CEI) y de la llamada sección espiritual denominada La Orden, ya disueltas, cuyo presidente era Ramon Bau Fradera, para quien el fiscal solicita la condena más elevada. 

 

El Pais 2 marzo 2009

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/neonazis/banquillo/difundir/negacionismo/elpepuespcat/20090302elpcat_10/Tes

ASSASSINOS DE LA LIBERTAD

Jueves, Marzo 19th, 2009

Reclaman que el antisemitismo y la negación del Holocausto sean

considerados delitos penales

AJN.- Lo exigió el presidente de la Fundación Memoria del Holocausto, Mario Feferbaum, quien destacó la necesidad de que las leyes penales hagan mención específica de estos dos actos discriminatorios. “Una cosa es hablar de discriminación en general, y otra de antisemitismo. En nuestro sistema legal no figura la palabra antisemitismo”, advirtió en diálogo con la Agencia Judía de Noticias. 

El presidente de la Fundación Memoria del Holocausto, Mario Feferbaum, reclamó hoy que se incluya como un delito específico en el Código Penal la negación del Holocausto y el antisemitismo.

“La Ley Antidiscriminatoria tiene algunas fallas. Por ejemplo no menciona a la negación del Holocausto ni figura la palabra antisemitismo. Una cosa es hablar de discriminación en general, en forma difusa, y otra de antisemitismo”, afirmó Feferbaum en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN).

Este reclamo de la Fundación Memoria del Holocausto es conocido un día después de que el Gobierno argentino ordenó la expulsión del obispo lefebvrista Richard Williamson, acusado de haber negado el exterminio nazi perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial.

Feferbaum indicó que en los países del Primer Mundo hay legislaciones que tienen tipificado estos delitos en su código penal. El directivo consideró que se trata de un asunto “fundamental”, y confió en que las autoridades los concretarán en el corto plazo. Respecto del rebrote antisemita en la Argentina, el directivo lamentó la escasa reacción de la sociedad ante las expresiones antijudías.

“En un país que tuviera la cultura idónea, serían los no judíos los que saldrían a hacer el reproche, pero la comunidad judía salió prácticamente sola a hacer las recriminaciones del caso, algo que en otros países no sucede”, insistió, por último, Feferbaum.

 Agencia judia de Noticias

http://www.prensajudia.com/shop/detallenot.asp?notid=13540

 

NIÉGALO TODO

Jueves, Marzo 19th, 2009

El último episodio del largo debate fue protagonizado por el obispo británico Richard Williamson, y en buena medida comenzó con la metida de pata de un colombiano. Siguiendo el consejo del cardenal paisa Darío Castrillón, el papa Benedicto XVI aceptó el pasado 24 de enero la vuelta al redil de cuatro excomulgados de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X, congregación tradicionalista a la que pertenecía Williamson. Todo habría tenido tinte de reconciliación de no haber sido porque el clérigo británico, contra la posición oficial de la Iglesia de Roma, pregonaba que el genocidio del que fueron víctimas los judíos durante la Segunda Guerra Mundial no fue realizado con cámaras de gas y que el número de muertes no había sido de 6 millones sino de 200.000 o 300.000.

Para apagar el incendio, el Papa tuvo que salir a decir que es intolerable negar el Holocausto, a su vez que la comunidad de Williamson decidió apartar al prelado de la dirección del seminario que tenía en Argentina. Pero nada de retractaciones: hasta que no tenga pruebas que demuestren lo contrario, el sacerdote dice que no cambiará de opinión.

No son pocos los intelectuales, historiadores o líderes políticos que, como él, sostienen que todo lo que se ha dicho sobre la matanza de los judíos en la Alemania nazi es exagerado o, incluso, que niegan que hubiera ocurrido. Según el caso, son llamados ‘revisionistas’ o ‘negacionistas’. Y algunos hechos recientes parecen confirmar que su número es creciente.

En 2001, un aviso publicitario con un plácido paisaje bávaro de montañas y cielo soleado fue desplegado en distintos puntos de Berlín. En el centro del anuncio había una leyenda que decía: “El Holocausto nunca ocurrió”. Debajo, en letras más pequeñas, otro mensaje: “Hay muchos que todavía aseguran esto. En 20 años habrá más. Por eso, apoye el Monumento por los Judíos Europeos Asesinados”. Al parecer, el efecto de la campaña fue negativo y en lugar de hacer reflexionar a la gente ante semejante afirmación, comprobó que lo que decía era cierto. Los administradores del monumento debieron interrumpir la campaña.

Falsos positivos

El revisionismo del Holocausto no es de cuño reciente. Su paternidad suele atribuirse a Paul Rassinier, autor de un libro titulado La mentira de Ulises (1950), en el que recogió testimonios de ex prisioneros de campos de concentración alemanes y su propia experiencia en dos de ellos. [TODOS LIBROS REVISIONISTAS ---> sito

http://aaargh.codoh.info/fran/livres/livres.html

Libros en español : http://aaargh.codoh.info/espa/solavaya.html ]

Ex miembro de la resistencia francesa, Rassinier desmintió la existencia de las cámaras de gas. Aunque inicialmente admitió que carecía de autoridad para testificar sobre otros campos de concentración, luego ratificó su hipótesis.

Al otro lado del Atlántico, uno de los primeros textos en inglés que se atrevieron a negar la existencia del Holocausto fue El mito de los seis millones,(1969) de David Hoggan, según el cual la Segunda Guerra fue una conspiración anglo-polaca en contra de Alemania. El ensayo aseguraba que el Holocausto no era más que una invención.

Varios artículos de esos años, publicados en el American Mercury, divulgaron la misma idea. Entre otros, Fraude sionista de Harry Elmer Barnes, Los seis millones escurridizos de Austin App, ¿Fue el diario de Ana Frank una patraña? de Teressa Hendry y Los judíos que no son de Leo Heiman. Otra forma de revisionismo fue la adoptada en 1977 por el historiador británico David Irving, que en su libro La guerra de Hitler planteó que el Holocausto había ocurrido a espaldas del Führer.

Entre 1978 y 1979, el profesor francés de literatura Robert Faurisson, de la Universidad de Lyon, insistió en negar la existencia de las cámaras de gas con el argumento de que estas habrían requerido un desarrollo tecnológico muy elevado para su tiempo. Curiosamente, su colega Jean Claude Pressac, que compartía su punto de vista, se convenció rápidamente de lo contrario después de analizar las evidencias obtenidas en Auschwitz y otros campos de exterminio. Tanto, que en 1989, publicó Auschwitz: Técnica y operación de las cámaras de gas.

 Willy Carto es otro de los nombres ineludibles al hablar de ‘negacionismo’. A finales de los años sesenta fundó en Los Ángeles el sello editorial Noontide Press, dedicado a la publicación de literatura antisemítica y de textos en defensa de la supuesta pureza de la raza blanca. Su editorial fue, de hecho, la que publicó El mito de los seis millones, de Hoggan. En esa línea, Carto creó en 1979 el Instituto para la Revisión Histórica (IHR) -que se ha dedicado a difundir nuevas versiones ‘negacionistas’- y en 1984, el Partido Popular, en el que congregó a antiguos miembros del grupo racista Ku Klux Klan.

Conveniencia árabe

Pero si algún motivo ha dado pie para hablar del ‘negacionismo’ en años recientes, ha sido el conflicto árabe-israelí. En este contexto, no pocos líderes árabes o musulmanes afirman que el Holocausto fue la excusa ideal para crear el estado de Israel y resarcir moralmente a la comunidad judía, históricamente perseguida.

En 1982, Mahmud Abbas, cofundador del partido Fatah y presidente de la Autoridad Palestina, tituló su tesis doctoral La conexión secreta entre los nazis y los líderes del movimiento sionista. En ella afirmaba que el movimiento sionista inflaba el número de muertes del Holocausto para ganar la solidaridad de la opinión pública internacional. “Muchos académicos han debatido la cifra de los seis millones y han llegado a conclusiones impresionantes, calculando que las muertes de judíos no pasaron de unos cientos de miles”, anotaba el líder árabe.

Afirmaciones de este corte incluso dieron origen a actividades académicas, como fue un simposio organizado en 2002 en Abu Dhabi (Emiratos Árabes) que tenía por título ‘La negación del Holocausto’. Cuatro años después, consciente del lío en que podía meterse con Occidente por las conclusiones de su tesis, Abbas optó por matizarlas diciendo que el problema no podía centrarse en cifras tan inciertas y que lo verdaderamente importante era decir que el Holocausto era un crimen contra la humanidad que no podía repetirse.

Sin embargo, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, insistió en la idea. “Han fabricado una leyenda bajo el nombre de ‘masacre de judíos’ y la sostienen más alto que al mismo Dios, la religión y los profetas”, dijo en 2005 ante una multitud en la ciudad iraní de Zahedan. “Si alguien de su país cuestiona a Dios -agregó refiriéndose a los israelíes-, nadie dice nada, pero si alguien niega el mito de la masacre de los judíos, los sionistas gritan y los gobiernos, rindiéndoles pleitesía a los sionistas, empiezan a gritar”.

De eso, ni hablar

A las pretensiones de los ‘negacionistas’ les han salido al paso rigurosas críticas. Una de las formas más habituales de desacreditarlos es simplemente guardando silencio para no darles legitimidad; otra, poniendo en evidencia sus mentiras -que son muchas-, y otra, denunciando sus intenciones. “No es necesario perder el tiempo o el esfuerzo en responder a las alegaciones de los ‘negacionistas’ -escribía la opositora a esta corriente Deborah Lipstadt-. Sería un nunca acabar de responder a los argumentos planteados por los que libremente falsifican los resultados, citan fuera de contexto y simplemente despachan resmas de testimonios. A diferencia de los verdaderos académicos, tienen poco, si alguno, respeto por los datos o evidencias. Su compromiso es con una ideología y sus ‘conclusiones’ son la forma de apoyarla”.

Preocupado por la ola antisemítica, en 2006 el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, calificó de fanáticos a los negacionistas, y al año siguiente, la Asamblea General de Naciones Unidas condenó “sin reservas toda negación del Holocausto”. Irán -era de suponerse- se apartó de la decisión. La polémica, que en el siglo XXI ha reaparecido a la sazón del conflicto árabe-israelí, ahora aflora en el corazón del Vaticano. Un tema preocupante en la medida que, como expresa Pier Paolo Poggio, autor del libro Nazismo y revisionismo histórico, la adopción de estas ideas termina sirviendo para el fortalecimiento de políticas neoconservadoras y normalizando el nazismo y el fascismo. Y el peligro es que cuando la duda queda planteada, es difícil dar vuelta atrás.

¿QUÉ DICEN LOS REVISIONISTAS?

- No fueron 6.000.000 de muertos sino 200.000 o 300.000. 
- ‘El diario de Ana Frank‘ fue una invención literaria.
- Los testimonios de los sobrevivientes están plagados de inconsistencias. 
- Las confesiones de los nazis fueron el resultado de torturas. 
- El tratamiento que les dieron los nazis a los judíos fue igual que el de los Aliados en contra de sus enemigos durante la Segunda Guerra. 
- No hubo una política de exterminio explícita de parte de los nazis.
- Los nazis no usaron cámaras de gas para matar a sus víctimas.

Cambio, (Bogota) 21 de febrero de 2009

http://www.cambio.com.co/culturacambio/816/4824745-pag-2_2.html

“SUEÑO ANDALUZ” DE LA IV INTERNACIONAL

Jueves, Marzo 19th, 2009

El judío antisonista y el “sueño andaluz”

El sionismo acusa de antijudaísmo toda denuncia de sus tropelías. Se trata de una confusión perversa contra la que conviene tener en cuenta la existencia de una mayoría judía no sionista.

Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red | 16-2-2009

 

El sionismo acusa de antijudaísmo toda denuncia de sus tropelías. Se trata de una confusión perversa  contra la que conviene tener en cuenta la existencia de una mayoría judía no sionista. Como anexo ofrecemos la 2ª parte del de Carr sobre la cuestión judía y la URSS…     

                        El judaísmo antisionista tuvo y tiene una amplia representación. Basta echar una ojeada a un título clásico como el de Natham Weinstock El sionismo contra Israel (Fontanella, Barcelona, 1967, tr. de Francisco J. Carrillo), para tener una idea. Este libro serviría de alimento teórico para una generación de judíos no sionistas así como para marxistas que necesitábamos saber sobre la cuestión.  Más elaborado todavía es el de Enzo Traverso Les marxistes et la question juive (La Brèche, París, 1980, con un prólogo de Pierre Vidal-Naquet), que está pidiendo a gritos una traducción. Traverso es uno de los historiadores que más insistido en denunciar la falacia de confundir el judaísmo con el sionismo en títulos tan imprescindibles como La historia desgarrada. Ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales (Herder, Barcelona, 2001). Anotemos otro título suyo no menos inexcusable: El totalitarisme. Història d’un debat (Universitat de València, 2002). Según información del mismo autor, será esta misma editorial la que está preparando la edición de La guerra civil europea

                    En la misma tradición judía no sionista se sitúa el camarada Michel Warschawski, un intelectual judío, como Deutscher, hijo de un reconocido rabino (Meir Warschawski), y uno de los más reconocidos activistas en favor de una alternativa binacional para Israel, miembro fundador del Centro Alternativo de Información de Jerusalén y cronista habitual de la región en la prensa marxista revolucionaria internacional (y muy presente en las crónicas de la revista Viento Sur sobre la zona), del que Catarata-Viento Sur dio a conocer la obra Israel-Palestina: la alternativa de la convivencia binacional (Madrid, 2002), en la que llama a construir juntos un «sueño andaluz», o sea, una región que como en Andalucía de los califas, árabes, los judíos y  cristianos pudieran convivan binacional, pacífica y creativamente. Más recientemente, Michael Warschawski ha publicado en la colección “Más madera” de la editorial Icaria, A tumba abierta. La crisis de la sociedad israelí (Barcelona, 2004), y junto con Gilbert Achcar, La guerra de los 33 días. Israel contra Hezbolá en el Líbano y sus consecuencias (2007). Tanto Michael como Gilbert son discípulos aventajados de Ernest Mandel [totem trotzkysta].

                          Desde una perspectiva árabe, pero que toma igualmente como referencia a Deutscher, tenemos la obra de uno de los discípulos del insigne historiador marxista anglopolaco,  el prolífico Tariq Alí que ya nos obsequio con El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, yihads y modernidad (Alianza, Madrid, 2002, tr. de María Corniero), una edición que posee el sello de distinción de los grandes trabajos de Isaac Deutscher (ampliamente evocado como referente), y que incide lúcidamente en el debate sobre el «choque de civilizaciones» en la situación internacional, al tiempo que efectúa una revisión árabe laica del fundamentalismo islámico y del mundo después del día en que “cambió el mundo”, el 11-09-01 (tema este sobre el que tenemos al alcance una película con ese mismo título en la que, entre otras, destaca la aportación de Ken Loach, que nos recuerda que el verdadero 11-09 fue el de 1973, el del golpe de Pinochet y la CIA en Chile). Tariq publicaría más tarde su demoledora denuncia de la guerra de Irak, Bush en Babilonia (también en Alianza), y desde entonces ha reeditado unas memorias (Años de lucha en la calle), un alegato contra el imperialismo en América Latina, Bucaneros en el Caribe y un ensayo sobre el Pakistán, ninguno de los cuales he tenido tiempo todavía de ojear, pero sobre los que he leído las suficientes referencias como recomendarlos con los ojos cerrados.

                      Recordemos que históricamente, la “cuestión judía” fue un tema primordial en la historia del socialismo internacional, ya hubo serias polémicas en los tiempos de los jóvenes hegelianos. El “affaire” Dreyfus conmovió a los líderes revolucionarios, y la actuación a tumba abierta de Emile Zola les entusiasmó. Lenin llevaba la foto del novelista en su cartera cuando falleció. También en Rusia hubo un caso similar, el de Beylis, frente al cual la izquierda reaccionó con plena unanimidad, al igual que en la denuncia de los pogromos, uno de los deportes favoritos del zarismo más militante. Durante la guerra civil, la condición hebrea de Trotsky se convirtió en una de las motivaciones más manidas de la propaganda contrarrevolucionaria (que hundía sus raíces en la tradición de pogromos tan caro al zarismo), y la Revolución rusa fue homologada por la derecha internacional como la expresión más perversa de «la conspiración judía internacional». Luego fue la burocracia estalinista la que no dudó en atizar los sentimientos antisemitas contra la Oposición de Izquierda, ampliamente nutrida por hombres y mujeres de procedencia judía, una distinción que luego se reproduciría ampliamente en el movimiento trotskista internacional. Tampoco olvidemos que la URSS de Stalin apoyó la creación del Estado de Israel.

                  Trotsky ofreció algunas reflexiones sugestivas sobre la cuestión, en especial en una entrevista desde México al diario Der Weg, y a la agencia telegráfica judía de finales de los años treinta, cuando ya había escrito páginas en las que denunciaba radicalmente el antisemitismo  fascista, y la complicidad de las democracias que, como la norteamericana, ahora se llenan la boca sobre el “Shoah”, cuando en su día no movieron un dedo en solidaridad. Pero la principal aportación histórica del marxismo revolucionario sobre este problema la ofreció un discípulo judío de Trotsky, Abraham León, muerto a los veintiséis años en Auschwitz. León fue de entrada un ardiente militante de las juventudes socialistas sionistas (Hachomer Hazair) en Bélgica, donde su familia, sionistas de la pequeña burguesía, se había establecido desde 1928, después de una efímera estancia en Palestina (a consecuencia de las persecuciones sufridas en su país natal). 

                    Atraído por la Cuarta Internacional desde 1936, tomó definitivamente partido por tal opción con ocasión de los «procesos de Moscú», aunque durante un tiempo siguió manteniendo sus conexiones con el sionismo. Obviamente, ambas opciones —el internacionalismo y el nacionalismo racial— le provocaban no pocas contradicciones, y durante un tiempo trató de encontrar una argumentación marxista que se lo permitiera. A pesar de las penosas condiciones en que se desarrollaba la resistencia belga bajo la ocupación alemana, así como las pesadas tareas que había asumido en la pequeña sección de la IV Internacional, con cuya historia se confunde su propia historia, León consiguió reunir una vastísima documentación sobre el pasado y el presente reciente de los judíos.

                    En su obra La concepción materialista de la cuestión judía, León encuentra en la explicación social de los judíos en su tradición religiosa y de la conservación del judaísmo, y elabora la teoría del pueblo-clase, ya sugerida por Marx y por Max Weber.

            Esta idea se convierte en una clave indispensable para la comprensión del papel jugado a lo largo de la historia por los judíos, y contribuye al desarrollo de una alternativa a su situación de miseria, una situación que en aquellos momentos se caracterizaba por la mayor represión de una historia milenaria, y frente a la cual la pequeña internacional se había movilizado con tanta vehemencia como dificultades. Condenando sin reserva sus concepciones sionistas pasadas, León concluye que en el contexto del capitalismo decadente no existe ninguna solución a la cuestión judía, y que el sionismo, una ideología pequeñoburguesa en la época imperialista, se condenaba a convertirse en un instrumento en manos del capitalismo internacional. La obra de León no fue publicada hasta 1946. Existe una cuidada edición (EDI, París, 1968) revisada y presentada por Maxime Rodinson (autor de Los árabes, Siglo XXI, Madrid, 1981), con textos complementarios de Trotsky, Deutscher y E. Germain (Mandel). Me consta la existencia de una traducción argentina (traducida por Jorge Abelardo Ramos, concretamente la de Ediciones El Yunque, aparecida en Buenos Aires, en 1975, cuando Ramos ya hacía mucho tiempo que se había convertido al “peronismo”, lo que no le impidió mantener una cierta fidelidad a sus posiciones trotskianas, un sentimiento por cierto, muy propio entre muchos “arrepentidos” y “arrepentidas”.

                  Después de la Segunda Guerra Mundial y del conocimiento de la Shoah (Holocausto), se ha olvidado una controversia que atravesó la historia del socialismo, la que trataba de responder a la pregunta: ¿puede darse una síntesis entre el judaísmo y el socialismo?

                      Lo dicho: durante un siglo, el movimiento obrero en general y el marxismo en particular trataron de responder a este interrogante planteado desde el judaísmo por generaciones de intelectuales y militantes judíos, especialmente implicados en las corrientes más avanzadas de la clase obrera. Y lo hicieron desde Marx a León en una reflexión en absoluto cerrada, sino que, por el contrario, abarcó innumerables prismas. Por una parte, los teóricos tradicionales de la II Internacional, al concebir la historia como una línea de progreso sin interrupción acorde con la tradición de los ilustrados, identificaron el socialismo con la asimilación de los judíos. En Europa oriental, donde los pogromos eran bastante habituales, se desarrolló un socialismo yiddish que subrayaba la pertenencia de éstos a una historia y una cultura diferenciadas; esta tradición hundía sus raíces en los mitos bíblicos.

                  Dentro de un apartado inclasificable, Walter Benjamin se propuso reinterpretar el materialismo histórico a la luz del mesianismo judío, conformando en su conjunto un debate sobre el que aquí carecemos de asideros. Pero el proyecto de emancipación no se concretó (éste fue uno de los mayores fracasos de la Revolución rusa, uno de los mayores crímenes del estalinismo), y, sin embargo, sí un genocidio contra el cual —esto se olvida— únicamente se rebelaron unas minorías ante la indiferencia de los bienpensantes en general, y la evolución ulterior del judaísmo no ha podido ser más alarmante: no hay más que ver a los laboristas y sindicalistas sentados —¿a la izquierda?— de Sharon, un personaje que ha acabado convirtiendo a la que fue una minoría perseguida en cómplice de una política de ocupación del territorio de Palestina que tiene muchas semejanzas con el apartheid sudafricano (un sistema que, por cierto, tuvo en el Israel sionista uno de sus mayores aliados).

                        Con diversas matizaciones, este ideario podría hacerse extensible a las tradiciones socialistas libertarias y as la que otro judío, Rudolf Rocker, llamada liberales de avanzada, y ahí entraría por ejemplo toda la gran cultura judía austriaca… Lástima que muchos intelectuales de la estirpe de Cullá o Marta Pessarrodona, le hayan dado las espaldas a todas ellas y se hayan situado al lado de los poderosos.     

                       E. H. Carr: La cuestión judía en la URSS (2) 

                      La historia de los sufrimientos de los judíos soviéticos no se ha debido tanto a decisiones repentinas y deliberadas como a la intensificación acumulativa de unos procesos que se venían observando ya desde los primeros años del régimen. Si entre las víctimas de las purgas de los años veinte hubo más judíos de los que su número permitía suponer, ello se debió a que las purgas afectaron con mayor intensidad a la intelligentsia, que siempre contó con una alta proporción de judíos. Las masacres causadas por la guerra no pueden atribuirse al gobierno soviético. La pesadilla que representaron los últimos años de Stalin se aleja, por su propia monstruosidad, de cualquier patrón preestablecido, ya ella siguió una cierta relajación que, sin embargo, no significó el fin de las persecuciones, sino su limitación a dimensiones más «normales». El hecho de que el proceso, en su conjunto -excepción hecha del clímax estalinista- pueda explicarse en términos de causa y efecto no significa que la situación fuera, por ello, menos terrible.

                    Un trabajo plural de las características del presente requiere mucho tiempo para su realización y publicación, y muchos de los ensayos que lo componen probablemente fueron preparados, o incluso concluidos, con anterioridad a la guerra de los Seis Días, de junio de 1967. Ésta, sin embargo, aparece cautelosamente citada en varios de ellos, y el ensayo final, obra de Zev Katz, se aplica a revisa sus consecuencias. El sionismo en la Unión Soviética está tratado el otro artículo anterior, en este mismo volumen, y es obra de Schechtman; hay, asimismo, otro sobre literatura hebraica en la Unión Soviética, del que es autor Gilboa. Desde la década de 1890, el sionismo ha Competido, cada vez a mayor escala, con la socialdemocracia en la captación de las lealtades de los intelectuales y de la juventud judía, en Rusia. Era poco menos que probable que fuera a contar con las simpatías del régimen revolucionario y, aunque en un principio no fue formalmente prohibido, pronto fue objeto de persecuciones esporádicas, tanto de parte de las autoridades como de las secciones judías del partido. La literatura hebraica, blanco de antipatías, tanto por sus connotaciones religiosas como nacionalistas, llevó una existencia subterránea casi desde el principio, en Contraste con la tolerancia, e incluso el aliento, que recibió el yiddish durante los años veinte.

                              La segunda guerra mundial dio lugar a un relajamiento temporal de la presión sobre los judíos ya la formación de un comité judío antifascista. Pero quedaba completamente al margen de toda relación con el sionismo. Por ello, no deja de sorprender que el gobierno ruso, durante un breve período de tiempo (1947-1948) prestara todo su apoyo, en las Naciones Unidas y donde hizo falta, a la creación del estado israelí. Por supuesto, Podría aducirse que la teoría bolchevique jamás se había opuesto al reconocimiento de los judíos como nación, una vez que hubiesen adquirido la territorialidad. Pero, al parecer, el principal motivo que alentaba la Posición soviética era el deseo de ver menguar el Poderío británico en el Oriente Medio, y el nacimiento de un nuevo estado favorable a la Unión Soviética.    De ser así, el error de cálculo que cometieron fue colosal. Tal vez Schechtman exagera al afirmar que el gobierno ruso quedó defraudado por el hecho de que «Israel no manifestara ninguna inclinación por convertirse en un satélite soviético”. Un lsrael perteneciente al Tercer Mundo hubiese resultado aceptable. Pero el año de la creación de Israel fue también el año del Plan Marshall; y con los tentáculos norteamericanos extendiéndose cada vez más y más lejos por el mundo, de hecho dividido entre dos campos enfrentados, no era difícil imaginar por cuál de ellos iba a decidirse Israel. A partir de ese momento, la hostilidad rusa hacia Israel no hizo más que ir en aumento. Lo único que hizo la guerra de los Seis Días fue sellar la animosidad que ya era un elemento constitutivo de la política rusa.

                            La cuestión de hasta qué punto el crecimiento y el reconocimiento de Israel afectó al destino de los judíos de la Unión Soviética es una de las que encuentra mayores reticencias entre los colaboradores de esta obra colectiva. La mano dura de Zhdánov se dejó sentir sobre otras minorías, además de la judía. El frenesí antisemita de los últimos cinco años de la vida de Stalin, que culminó con las connotaciones claramente antisemitas del asunto del “complot de los doctores”, no hay duda de que se puede explicar como un agravamiento de la actitud soviética anterior o como obra de un dictador paranoico. También hay que reconocer que la persecución de los judíos ‘en la Unión Soviética constituyó un factor importante en el agudizamiento de la hostilidad israelí para con la Unión Soviética. Pero cuesta aceptar que esta influencia no fuese recíproca, o que el encarnizamiento y persistencia de la persecución no tuviese nada que ver con la atmósfera de la guerra fría y con la dependencia cada vez más evidente de Israel con respecto a los Estados Unidos.

                        Esta cuestión vuelve a plantearse de un modo crítico después de la guerra de los Seis Días. Katz cita unas observaciones de Ylia Ehrenburg, recogidas por el malogrado Alexander Werth. Se atribuye a Ehrenburg el haber afirmado que “sí los árabes hubiesen masacrado a los judíos, ello habría provocado una oleada de antisemitismo en la Unión Soviética, pero ahora se tiene un cierto respeto por los judíos, en cuanto a su valía como soldados”. Se trata de una boutade típicamente inteligente, pero apenas tiene visos de plausibilidad. Los judíos rusos se encuentran en una situación que no tiene nada de envidiable. Es comprensible que se muestren reacios a desacreditar y condenar las hazañas del estado israelí, aunque se les presione para que lo hagan. Y, en caso de que así lo hagan, no se les concede credibilidad. Hagan lo que hagan, y al margen de sus sentimientos, están condenados a expiar los triunfos de Israel. Es difícil concebir una tragedia psicológica más intolerable.

                      El volumen ha sido excelentemente editado por Lionel Kochan. Debe haber sido una tarea muy ardua organizar tal constelación de autores, con el fin de evitar superposiciones y para dar cohesi6n y unidad al libro. La temática es de un interés permanente. Puede que parezca en cierto modo ajena a los principales problemas de Israel y del Oriente Medio, pero, de hecho, formaba parte de ellos. La Unión Soviética no es el único país en el que los triunfos del sionismo y las razones de estado de Israel plantean problemas de una complejidad creciente a los judíos de la Diáspora.

 Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

http://www.kaosenlared.net/noticia/83807/judio-antisonista-sueno-andaluz

EL OTRO NEGACIONISMO

Jueves, Marzo 19th, 2009

            Por Antonio Caponnetto

              Desencadenados los sucesos eclesiásticos que todos conocemos, hemos dejado pasar deliberadamente algún tiempo, para que la precipitación no tiñera nuestro juicio, en tema ante cuya delicadeza y hondura cualquier prudencia parece poca.

 

           Queremos decir, en principio, que nos contamos entre quienes recibimos con gozo y gratitud el levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. No desconocemos las argumentaciones de ciertos tradicionalistas destacados que objetan este gesto pontificio, así como la aceptación del mismo por parte de los obispos beneficiados. En efecto, cabe pensar que si las tales excomuniones eran nulas y su consiguiente abrogación está condicionada ahora a determinados reconocimientos que son los mismos que ocasionaron el conflicto, no es enteramente éste el mejor camino seguido.

          Sin embargo, y no siendo especialistas en la materia, insistimos con sencillez, y si se quiere con candor, en subrayar el gozo y la gratitud. Porque cualquiera fuese el status canónico de aquellas durísimas sanciones –y cualesquieras las medidas más aptas para invalidarlas- en concreto constituían una injusticia grave, una ofensa a la Tradición, una impunidad para la maldita progresía, un guante innecesaria y exageradamente arrojado al rostro de los defensores de la Fe de siempre.  El modernismo en pleno, que es decir hoy la plana mayor de los pastores y el rebaño inmenso de imbéciles o confundidos, salía ganancioso siempre con la vigencia cruel de la terrible excomúnica.

           A la par, y por lo mismo, el levantamiento de tan durísima carga era la señal inequívoca dada al mundo de que el Santo Padre ya no consideraba fuera del redil a los seguidores de Monseñor Lefevbre. Junto con el Motu Proprio Summorun Pontificum, y con algunas otras medidas en consonancia, ahora era el mundo el que recibía el merecido revés, y el amontonamiento de herejes y heresiarcas el que malparado quedaba. La variopinta manada de tartufos, fariseos, imbéciles, pasteleros, obsecuentes y confundidos –sin olvidarnos de cierto prototipo de cura felón y bajo vuelo- que durante décadas blandieron la obediencia ciega al Papa hasta ridículas actitudes papólatras, ahora era al Papa al que debían acatar. Al Papa que, además, y con esta medida, señalaba un importantísimo punto reivindicador de partida. Porque si a aquellos obispos ya no les cabía  pena alguna, era de buena lógica deducir que tampoco a la enseñanza que ellos predicaban. Enseñanza –que prescindiendo ahora de los matices debatibles que pueda tener, y que tampoco desconocemos- significaba en su conjunto la rehabilitación de una doctrina decididamente contrarrevolucionaria y antimoderna.

Digámoslo en dos palabras: estábamos expectantemente felices con la caritativa decisión de Benedicto XVI. Sucedía algo justo, esperábamos más. No era todo ni tampoco lo suficiente, pero las oraciones y la equidad del Vicario de Cristo permitían augurar mejores días. Era un punto de partida, escribíamos antes. Pero la línea que se podía trazar a partir de este punto se divisaba trascendental.

Poco duró la alegría. Cuatro hechos de distinto valor, pero todos ellos repudiables, la empañaron y la despojaron de su verdadero rango teológico, abriendo aquella llaga insondable por la que Jesucristo pudo decir “mi alma está muy triste” (Mc. 14, 34-35).

El primero de esos hechos es la infame reacción judía, su descomedimiento inaudito, su insolencia grotesca, su torvísima maniobra para entrometerse en lo que no le compete, descentrando la cuestión de su natural raiz religiosa para centrarla artificialmente en el terreno mitológico del holocausto. El periodismo mundial le respondió en pleno –compitiendo en ignorancia y malicia- y quien a la vista del unánime y poderoso montaje multimediático-israelí, insista en que no existen conjuras ni conspiraciones, o camina distraído o es su encubridor manifiesto. El llamado “Expediente Williamson” que, hasta donde sabemos apareció en IL Riformista denunciado por Paolo Rodari, habla a las claras de la existencia de una siniestra maniobra para abortar la iniciativa papal a favor del tradicionalismo. Póngasele al episodio el nombre que quiera. Quienes lo hemos visto desplegarse sin cesar, minuto a minuto, desde el 21 de enero y en todo el planeta, triturando salvajemente, sistemáticamente, la verdad, no podemos dejar de usar la desacreditada palabra complot.

El segundo hecho, en consonancia con el anterior, lo constituye la reacción conjunta de gobernantes y de pastores, contestes ambos en el proverbial “no pasarán”, dirigido contra lo que más los enajena y perturba: la existencia del “fascismo”. El término, claro, en la guerra semántica que han desatado –y que les da tanto rédito como la fábula del holocausto- no designa lo que debería designar sino, y en este caso en particular, el catolicismo ortodoxo y sin sombras de ambigüedades o de concesiones modernistas. Es la palabra que utilizan para encubrir lo que odian y poder perseguirlo a mansalva. No es necesario buscar el ejemplo de la canciller germana y de los episcopados europeos. Aquí entre nosotros, la negrísima dupla Libertino-Bergoglio basta como modelo del connubio atroz de los canallas. La primera, por el Gobierno, pidiendo la cabeza de Monseñor Williamson; el segundo, mediante el vocero episcopal Jorge Oesterheld, manifestando “el más enérgico rechazo” a las declaraciones del valiente purpurado.

El tercer hecho que nos entristece y apena, es la reacción de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Monseñor Williamson dijo la verdad. Tras él, y secundándolo lúcidamente, el Padre Abrahamowicz. Si nos apuran, hemos de lamentar que se quedaran cortos y escasos en el vigoroso testimonio de veracidad histórica que fueron capaces de dar.  Que el gesto viril de ambos religiosos fuera sancionado por los superiores de la Fraternidad, que los dejaran solos frente a la cacería judaica, que tomaran distancia de sus declaraciones mostrándolas como meras opiniones personales, y que, al fin, los apartaran de sus funciones, es una conducta  deplorable que nos decepciona profundamente. Por respeto a la Fraternidad –de la que nunca hemos formado parte, con la que hemos tenido y podremos tener diferencias, pero cuya injustísima marginación de la Iglesia siempre lamentamos- preferimos no utilizar adjetivos más gruesos. Mas no es sólo decepción el término que cabe para juzgar a estos débiles Superiores Religiosos, sino algunos otros de significados más descalificantes.  También nos consta que así piensan muchos miembros lastimados y combativos de la obra que rigiera otrora el mismo Monseñor Marcel Lefevbre.

En su misiva al Cardenal Castrillón Hoyos del pasado 28 de enero, el obispo Williamson mentó al Jonás arrojado a las olas para comparar su disposición a anonadarse. ¡Bien por la humildad frailuna del prelado! Pero ante el rumbo que han tomado los acontecimientos, y el funesto desdoro que ha padecido a manos de quienes deberían haberlo encomiado, abroquelándose junto a él, más le valdría ahora citar a Josué al renovar la Alianza en Siquen: “aunque todos no, yo y mi casa sí” (Jos. 24, 15). Aunque todos pacten, simulen, negocien, claudiquen, contemporicen, alguien debe quedar respondiéndole a la Verdad. No fue él quien cometió imprudencia, ni quien causó disgusto al Papa, ni quien debe disculparse o ponerse a estudiar la cuestión, como lamentablemente parece estar convencido. Y si alguien le sugirió la lectura de Jean Claude Pressac, para que retracte su “negacionismo”, debe saber asimismo que tales páginas también fueron replicadas, entre otros, por Carlos Mattogno.

Dejamos para el final la mención del cuarto hecho, y es la reacción del Papa. Lo diremos pensando y pesando las palabras: es una reacción irreflexiva y pecaminosa. Permítasenos explicarnos antes de que alguien se perturbe. Es irreflexiva porque en ningún momento se aceptó discutir –con los procedimientos habituales de las disciplinas humanísticas- las afirmaciones de carácter histórico apenas esbozadas por Monseñor Williamson. Hombre de talla intelectual indiscutida, habituado a los altos e intrincados debates académicos, en la ocasión, sin embargo, Benedicto XVI optó por el juicio a priori, a-lógico y apodíctico, reservando para los embustes historiográficos hebreos y aliadófilos el carácter sacro e inconcuso del que ya ni siquiera gozan los dogmas de la fe católica.

Convertir a la amañada historia oficial en el artículo trece del Símbolo de los Apóstoles, y condenar al revisionismo histórico con rango de pecado mortal contra la Cruz, no parece un acto de racionalidad; esto es, no parece el ejercicio de uno de esos hábitos del pensamiento riguroso con el que se nutre la ciencia. Tampoco el desconocer que hay judíos sensatos que no han trepidado en sentarse a debatir  el tema, en tanto cuestión histórica, y otros más que lisa y llanamente podrían ser catalogados como revisionistas. Pensamos en los rabinos que integran la agrupación Karta Naturei, o en el escritor israelí J. B. Burg, decidido corajudamente en sus libros a desenmascarar las patrañas sionistas. Un hecho insólito y por demás negativo para la disciplina intelectual acaba de refrendar el Papa con su indebida actitud; el hecho inusitado, según el cual, en estos tiempos sin límites para las controversias racionales más audaces y escabrosas, un episodio concerniente al estudio del pasado se declara aprioristicamente incontrovertible so pena de excomunión. Aumenta nuestro desconcierto el que tamaña arbitrariedad la protagonice un hombre como el Santo Padre, cuyo horizonte cultural y fineza espiritual son notables. ¿Adónde está la tenebrosa corte de galileogalileístas gritando epur si muove? ¿Adónde están los defensores a ultranza del librepensamiento, repitiendo con Kant que ningún ámbito por intangible que parezca puede sustraerse a la crítica?

Pero amén de caer en la irracionalidad, entendida como sinónomo de irreflexividad, el Santo Padre ha dado una prueba de su condición pecadora,  más que dolorosa y sufriente para quienes nos declaramos sus hijos, queriendo serle fieles y queriendo amarlo cada día. Ha pecado de debilidad y de obsecuencia contra el enmarañado poder judaico. Ha pecado de servilismo a la Sinagoga, de  pusilanimidad frente al  mundo, de contemporización con los deicidas. Ha pecado contra el sí,sí; no,no, contra el deber de confirmar en la Fe a su rebaño antes que el de alimentar a los lobos. Ha pecado de escándalo al preferir la mentira insidiosa propagada por Israel, a las verdades luminosas que brotan del estudio sereno. Ha quebrantado la regla ciceroniana enunciada por León XIII: “la primera ley de la historia es no atreverse a mentir; la segunda, no temer decir la Verdad”. Ha pecado de ambigüedad por flojera, prudencia carnal o diplomacia vaticana. Ha pecado contra el segundo mandamiento, porque darle rango de dogma a lo que no lo es, pidiendo su acatamiento incondicional, es un modo de tomar el nombre de Dios en vano. Además, el amor a su patria alemana -que bien sabemos lo distingue- debería haberlo retraído de dar este paso, con el que los enemigos seculares de Germania vuelven a justificar y a reavivar el estado de acusación constante en el que la tienen sometida desde la  parodia de Nürenberg.

Que nadie se confunda al respecto. Todo lo que con ocasión de las declaraciones históricas de Monseñor Williamson ha manifestado Roma, todo lo que se ha expresado sobre la llamada shoa y su negacionismo, todo lo que al respecto se les ha reconocido y tolerado a los judíos, no es magisterio ni virtud. Es oscurecimiento de la inteligencia ante la Verdad y quiebra de la voluntad ante el Bien. Del Papa se nos asegura su infalibilidad –dadas ciertas condiciones bien conocidas por cualquier catecúmeno- pero no su impecabilidad. Hay abundante y segura doctrina al respecto. Entonces, por angustioso que resulte, queden, pues, registrados en la conducta de Benedicto XVI la irreflexividad y el pecado. No es la primera vez  que la historia de la Iglesia registra estos problemas, como registra la asistencia del Espíritu Santo y la posibilidad cierta de que la sabiduría y la virtud se impongan al error y a las claudicaciones. Recemos por ello. Queremos conservar la esperanza de que, finalmente, las muchas virtudes y dones del Santo Padre desmontarán el tinglado de la farsa.

De sobra conocemos lo que aullará la jauría ante lo que acabamos de decir. A esta altura de las ultimidades parusíacas que probablemente estemos viviendo, nos tiene sin cuidado.

Sólo dos guantes recogeremos. El uno, cuando se nos diga quiénes somos nosotros para sostener estas afirmaciones. Somos nada. Pero si desde la nada sale la proferición de que el pan es pan y el vino es vino, lo proferido no corre el riesgo de ser falso por la ausencia de entidad en el emisor. Se tendrá que probar que erramos, porque ya está  probado que somos nadie y simples pecadores.

El segundo guante es el que golpea llamándonos nazis. Somos católicos, apostólicos y romanos que reconocemos en Benedicto XVI al Vicario de Cristo, y como tal lo respetamos y nos encolumnamos tras su Cátedra. Pero por la misma y reiterada profesión de catolicismo militante que nos distingue, sabemos que la actual distorsión de la cuestión judía, acentuada desde Nostra aetate en adelante, y hoy falsificada sin límites, es una amenaza contra la integridad de nuestra Fe, no contra la ideología nacionalsocialista. Y es una amenaza contra la misma economía de la salvación –que quiere para cada israelita el destino de Natanael- no contra las teorías racistas. Es un agravio a los Santos Evangelios, no a Mi lucha.

Es curioso que este negacionismo teológico importe menos que el llamado negacionismo del holocausto. Es inadmisible que negar la verdad católica movilice menos a los creyentes que negar las baladronadas de la prensa masónica y marxista. Es trágico que se pueda negar el depósito más íntimo de nuestra Religión Verdadera, para condescender al sincretismo con las falsas creencias, con las consignas cabalísticas y los planes talmúdicos.  Es lamentable, al fin, que la Verdad siga siendo la gran excomulgada.

Los apóstoles y el mismo Pedro estaban temerosos y asustados porque “el mar se puso muy agitado, al punto de que las olas llegaban a cubrir la barca” (Mt. 8,24). Entonces, Nuestro Señor Jesucristo, “se levantó e increpó a los vientos y al mar, y se hizo una gran calma”. Marcos agrega que Jesús “estaba en la popa, dormido sobre un cabezal”, y que desafiando con entereza la embestida marina, le digo al torrente agitado: “¡Cállate! ¡Sosiégate!” (Mc. 4,38).

Ya no seas cobarde, Pedro. Conduce a tu rebaño al puerto de bonanza. Defiende a tus cabrillos no a las lobuznas fauces. Pastorea a tu grey no a carniceras huestes. Ten a mano la tralla para los fariseos y la mano bendecidora para tus hijos leales. Ya no seas más cobarde, Pedro. El único negacionismo que debe preocuparte es el de tu triple negación. Y si el miedo te doblega, despierta a Cristo que está soñando en el cabezal de la popa. Él impondrá la calma y el orden con el solo refulgir de su palabra regia, de su mirada soberana, de su irrefragable e invicta  presencia divina.

11 fev. 2009

 

PENADA POR LA LEY

Jueves, Marzo 19th, 2009

La DAIA quiere que la negación del Holocausto sea penada por la ley

Se reunió con Cobos. La idea coincide con la de Lubertino en su intento de limar asperezas con la comunidad judía. 

 

Ángel Schindel, vicepresidente primero de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), en ejercicio, confirmó a Criticadigital la reunión mantenida hoy con el Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, “en su carácter de Presidente del Senado” para adelantarle la intención -que se concretaría el mes próximo- de pedir al Poder Legislativo que se agregue la figura de la negación del Holocausto dentro de los tipos penados por la Ley Antidiscriminatoria Nº 23.592, “tal como está contemplado en la legislación alemana y de otros países.”

Schindel, también confirmó que solicitarán que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “por la gravedad, los delitos contemplados en la Ley Antidiscriminatoria sean juzgados en el Fuero Federal”, ya que “a raíz de la creación de ciertos fueros jurisdiccionales en el ámbito de la Ciudad, en la actualidad son juzgados en el ámbito contravencional”. La propuesta es estudiada por la Delegación “desde hace algún tiempo” y es coincidente con lo que la titular del INADI, María José Lubertino, les planteó el pasado lunes en un intento de acercamiento tras las declaraciones que ofendieron a la comunidad. 

Durante la reunión con Cobos, en la que también estuvieron presentes el secretario general de la institución judía, Miguel Ángel Zechin, y el tesorero Ariel Cohen Sabban, se habló “sobre los ataques contra la comunidad judía que se han producido en las últimas semanas en el país”.

Según un comunicado del Senado, Cobos “reiteró las palabras vertidas en enero acerca del conflicto internacional y sostuvo su postura en contra de cualquier acto de segregación y de agresión, sea verbal o física”. 

Por otra parte, desde el oficialismo, los senadores Daniel Filmus, Marita Perceval y Eric Calcagno presentaron un proyecto de declaración contra la discriminación y de repudio a las manifestaciones antisemitas, en el cual ponen de manifiesto “su enérgico repudio a las expresiones antisemitas que se manifestaron recientemente en distintas ciudades del país”.

El proyecto argumenta que “dichas expresiones atentan contra los derechos establecidos en la Constitución Nacional y contra la tradición de respeto por la diversidad cultural, religiosa y étnica, y la vocación de integración del pueblo argentino. Porque las manifestaciones de odio ofenden y lastiman no sólo a la comunidad agredida en cuestión, sino a toda una nación que ve amenazados sus principios y los valores democráticos que a lo largo de la historia tanto le costó defender”.

En los fundamentos se asevera que “es necesario recuperar lo mejor de esa arraigada tradición de paz y no discriminación, y exigir el pleno respeto a los derechos humanos y a la dignidad de las personas sin importar la condición étnica, cultural, religiosa ni política. Para eso, el conjunto de la sociedad y sus instituciones deben rechazar, repudiar y condenar enérgicamente toda manifestación de antisemitismo o toda otra forma de discriminación”.

 http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=18327

 

HOLOCAUSTO ISRAELI

Jueves, Marzo 19th, 2009

El holocausto del siglo XXI: Palestina 

 

Basem Tajeldine

La genuina solidaridad de Venezuela contra El Holocausto Palestino

No esperábamos menos del valiente y humanista revolucionario, Presidente venezolano Comandante, Hugo Chávez. Su nueva, consecuente y contundente posición de dignidad frente a la entidad sionista llamada Israel, por la ruptura total de las relaciones y la expulsión del embajador israelí acreditado en la República, y de toda su comitiva diplomática, manifiesta, una vez más, su conducta como genuino democrática por saber interpretar los verdaderos sentimientos del pueblo. La solidaridad para con el pueblo palestino no podía quedarse en palabras, había que llevarla a lo hechos. La ambigüedad de varios líderes de la región del Medio Oriente volvió a recibir una bofetada, o mejor dicho, “un zapatazo”. El Presidente Chávez es visto nuevamente por los hermanos de los pueblos árabes como “el mejor y uno de los líderes árabes más digno de la región, aun sin serlo y estar físicamente lejos”. Para ellos: “Venezuela está en sus corazones, y Chávez es ejemplo a imitar”.

Hoy, más que antes, hierve la sangre del pueblo árabe egipcio al conocer de la traición de su presidente Mubarak, por cumplir con el mandato de su patrón sionista de mantener bloqueada sus fronteras con Gaza. De igual manera, hierve la sangre del pueblo palestino radicado en los Guetos de la zona Cisjordania al saber de la misma traición y la ambigüedad del líder de Al Fatah, Abbas. El nuevo genocidio que acomete Israel en Gaza ha derribado sus mascaras y debilitado, aun más, a los tambaleantes gobiernos lacayos de la región por los que Francia, con Sarkozy a la cabeza, sale a sus rescates. Solo hacia ellos (Mubarak y Abbas) va dirigida la solidaridad de hipócrita Europa.

Las imágenes que nos presentan algunos medios de comunicación hablan por sí solas. Los sionistas no pueden tapar el sol con un dedo. Las bombas de racimo y de fósforo blanco lanzadas por las tropas israelíes a la población civil de Gaza; el bombardeo de hogares con personas inocentes adentro; el bombardeo de escuelas, mezquitas, servicios públicos (plantas de electricidad, tanques de agua y combustible); los disparos indiscriminados contra niños y mujeres, etc. demuestran lo que muchos han venido señalando a lo largo de más de 60 años: “La política de Israel es el exterminio de la población Palestina y la expansión”. ¡Ahora quién podría negarlo!

Mientras esto ocurre, la Comunidad Internacional, o mejor dicho, la Comunidad de Intereses de los grandes capitales, le procuran una larga agonía al pueblo palestino. Los crímenes de guerra cometidos por el actual primer ministro israelí Ehud Olmert, al igual que su predecesor Sharon, difícilmente será juzgado por el Tribunal Penal Internacional. Solo el factor tiempo que puede ser aprovechado por la resistencia para propinarle bajas al mercenario invasor en una guerra asimétrica, donde el Hamas se convierte en un fantasma que golpea y se esconde; la presión de los pueblos del mundo y la solidaridad efectiva que algunos gobiernos pueden implementar de cortar relaciones comerciales con Israel –que es lo que más preocupa a la burguesía sionista- podrán detener el Holocausto Palestino propinado por el invasor y genocida sionista.

La difamación como arma del sionismo

Para quienes decimos defender la causa de los pueblos, el humanismo. Y para quienes levantamos, muy conscientemente, las banderas del socialismo como la única solución que poseen los pueblos para liberarse de todos los males creados por esta insana y absurda sociedad, es una obligación encarar los peligros que podrían acarrear asumir una posición digna y desenmascarar los intereses y planes de la burguesía y sus agrupaciones o logias criminales y terroristas que se escudan detrás de una religión y dicen defender una “causa nacional”. Pues, estamos expuestos a las acciones desesperadas los criminales de las clases dominantes.

Nuestras ideas y verdades, la denuncia por los crímenes y el genocidio que acomete la entidad criminal de Israel contra los pueblos árabes palestino y libanés (cristianos y musulmanes); y, de sus constantes injerencias en el mundo, como en Colombia y Georgia, les generan pavor insoportable. El desprestigio, o incluso, hasta la muerte del denunciante son sus accionares más comunes. Muchos serios historiadores árabes, europeos, norteamericanos, e incluso, hasta europeos de religión judía han sido víctimas y blanco de atentados e infamias por las organizaciones del sionismo internacional y su servicio de inteligencia (el MOSSAD). Pero las ideas y las causas justas no la callarán nunca ni el crimen ni la infamia.

Ningún pueblo se ha salvado de ser perseguido por las ambiciones de las clases dominantes de otros pueblos. “La historia de la humanidad es la historia de las lucha de clases” refería Carlos Marx. Son ellos, las clases dominantes de todos los países, la misma burguesía encubierta en sus varias facetas (judío-sionista, cristiana-Opus, conservadora-protestante, ortodoxa y musulmana) los verdaderos antisemitas, xenófobos, racista, segregacionistas y genocidas de la historia.

El mayor “éxito” de la burguesía sionista -si es conveniente emplear ese término- ha sido el haber podido esconder detrás de la religión judía y del miedo, sus perversos fines económicos de clase; y, refugiándose en varios Mitos para intentar justificar ante el mundo, pero sobre todo ante los practicantes de la religión judía, la necesidad de un “Estado exclusivo para los judíos”.

-Remito a mis lectores interesados a estudiar las últimas publicaciones del intelectual y profesor de la cátedra de historia de la Universidad de Tel Aviv, Sholmo Sand, en especial su libro titulado: “Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío”, donde se cuestionan algunos principios de la historia sionista oficial. Los remito también a leer a Roger Garaudy, en su libro: “Los mitos fundacionales del Estado de Israel”. Y a leer a los intelectuales norteamericanos James Petras, John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, quienes han demostrado en sus varias publicaciones el control del sionismo sobre la economía, y por ende, de la política exterior del imperialismo norteamericano. La histórica posición sumisa de los EE.UU. hacia Israel así lo demuestra-

Lo más absurdo del caso, es que se nos pretenda difamar -al denunciante de los crímenes de Israel y sus mercenarios- tachándonos de antisemita y propagadores del antisemitismo nazi en el mundo. A esto los catedráticos estadounidenses citados más arriba, recogen en el mismo libro lo siguiente: “La acusación de antisemitismo continua siendo un arma recurrente contra los críticos de Israel… ha sido una forma muy efectiva de asegurarse de que las criticas a Israel y a los lobby rara vez se manifiesten en voz alta y, en el caso de que sí se hiciera, fueran ignoradas o desdeñadas”. Pág. 318.

En Venezuela, como al igual que en el resto Latinoamérica y en el Caribe, resulta ridículo el pensar que se pretendan crear sentimientos de xenofobia contra los creyentes del judaísmo en la región. Los pueblos latinoamericanos son totalmente ajenos a la discriminación del europeo. Más, por el contrario, la discriminación racial siempre ha provenido del blanco europeo –sin distingo de religión- contra de los pueblos indígenas aborígenes, los afrodescendientes y los mestizos. El común del pueblo venezolano es ajeno a la discriminación, pero es muy consciente de lo que sucede en el Medio Oriente.

Es importante recordar que el “Congreso Mundial Judío”, junto a sus tentáculos en Venezuela, hizo público un documento (Lista Negra), “Reporte año 2006”, en donde se nos acusaba a un grupo de personas, entre ellos: al profesor Vladimir Acosta, Alberto Nolia, Mario Silva, Basem Tajeldine y Susana Kalil de “ser los mayores promotores del Antisemitismo en Venezuela”. De igual manera se pretendió tildar al Presidente venezolano, Comandante, Hugo Chávez. Por la consecuente y digna posición del gobierno revolucionario, no dudarán en hacerlo de nuevo. Solo semejante descaro e inmoralidad movilizan a estos cancerberos del capital. Nuestros nombres son ahora objetivos militares de los mercenarios del servicio de inteligencia Israelí (El MOSSAD). 


El mito del semitismo del judío askenazis.

En otros artículos hemos hablado sobre el verdadero origen de los judíos que habitan en la Palestina ocupada y sobre los Mitos Fundacionales del Estado de Israel. Hemos hecho referencia a intelectuales e historiadores europeos de religión judía como Shlomo Sand, Israel Shamir, entre otros, quienes han demostrado en sus estudios el falso origen semita de los judíos askenazis. Sólo nos bastaría con rescatar una verdad y decir que los judíos no representan una raza particular ni mucho menos una nacionalidad. Los judíos (askenazis), responsables de la creación del Estado de Israel, son europeo asimilados al judaísmo en el siglo VII y VIII (D.c.) en la decadencia del imperio de los Jazares (quienes eran paganos), antiguamente ubicado en la región del Volga, y quienes en medio de la derrota propinada por los Cristianos (bizantinos) y los Musulmanes, optaron por adoptar la religión judía que les permitió mantenerse neutros, al margen de los conflictos, y no ser asimilados a ninguno de los bandos encontrados. Por lo tanto, todos los judíos que emigraron de Europa hacia Palestina (los llamados askenazis), quienes invadieron, ocuparon, colonizaron, destruyeron, expulsaron y masacraron a los pueblos de la Palestina Histórica y fundaron la entidad genocida y criminal que hoy conocemos como Israel, no son semitas ni guardan la minima relación con los hebreos israelitas del antaño. Por lo tanto, queda por tierra el más importante mito fundacional de Israel. Salvado este punto, hablaremos solo del miedo que el sionismo necesita mantener entre los creyentes judíos para mantener su dominio.

 

Los europeos de religión judía viven en la paranoia de creerse un pueblo elegido y superior a los demás, y a la vez perseguido por semejante envidia y el egoísmo en el mundo. La burguesía sionista dice: “segrega y reinarás”. Los sionistas muy temprano entendieron que, no era suficiente para mantener el poder en el tiempo, referirse a una raza pura genéticamente, sino a un pueblo elegido y superior que necesitaban una tierra prometida. Antes del infame Holocausto Judío, la burguesía europea judía (los sionistas) no había logrado convencer a los europeos de religión judía migrar a Palestina para edificar allí un Estado para los judíos. Necesitaban una razón que motivara el éxodo judío hacia “la tierra prometida”. Acontecido el holocausto por los nazis contra todos los alemanes “no-arios”, comunistas y opositores a Hitler, y contra otros pueblos como el polaco, y con especial ensañamiento contra el pueblo ruso (-en este último provocando más de 20 millones de muertos) los medios propagandísticos comprados y pagados por los sionistas encontraron el perfecto justificativo y la excusa para ejecutar sus planes. El miedo al prójimo; el miedo a la asimilación; el miedo a los “gentiles” o los “goyim” uniría a los europeos judíos entorno al mito de la “tierra prometida” y del “pueblo elegido e históricamente perseguido”. Surgió así otro nuevo mito: “un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo”.

No pretendemos negar que en varios momentos de la historia los creyentes del judaísmo hayan sido perseguidos. Especialmente en España, Rusia y en la Alemania Nazi esas comunidades de creyentes del judaísmo vivieron crueles episodios de crímenes y masacres. Pero debemos ser siempre justos y admitir que no han sido solo ellos las únicas comunidades perseguidas en la historia. De igual manera fueron perseguidos los cristianos europeos por las clases dominantes de cada una de sus divisiones (católicos, ortodoxos y protestantes). Asimismo sucedió con los musulmanes, y cada una de las clases dominantes de sus divisiones (sunies, chiíes y drusos, etc.) se enfrentaron entre sí. Lo mismo sucedió entre las clases dominantes de las dos religiones monoteístas (cristianos y musulmanes) enfrentados en lo que se llamaron las cruzadas. “Las historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”, decía Marx. La historia del dolor de comunidad de creyentes de todas las religiones nunca podrán ser un “cheque en Blanco” para acometer semejantes crímenes contra otros pueblo.

Gaza, un Holocausto previamente anunciado.

El 28 de febrero de 2008, ya el vice ministro de Defensa israelí, Matan Vilnai, había amenazado a los “Goy” (cerdos palestinos) con un Holocausto en la Franja de Gaza. En radio del ejercito israelí, y dijo: “Si el fuego de los Qassam se intensifica y los cohetes alcanzan una gama mayor, ellos (los palestinos) traerán sobre si mismos un Holocausto más grande, porque utilizaremos todo nuestro poder para defendernos”. Pero en realidad, el holocausto palestino es un hecho continuado desde 1948, fecha en que se inicia la invasión y la destrucción de Palestina. La muerte ha sido una constante por más de 60 años. Para los sionazistas de Israel (responsables de centenares de miles de muertos y más de 5 millones de desplazados y refugiados palestinos) son terroristas los pueblos quienes se resisten a morir y ser expulsados de sus tierras.

Gilad Atzmon, escritor y activista de origen judío (–hoy auto considerado como un ex judío-) nacido en Israel y exiliado en Londres, donde defiende la causa de la liberación del pueblo palestino, en un discurso pronunciado el 1 de marzo de 2008 en Hampshire (Reino Unido), dijo lo siguiente: “A pesar de que los hechos se desarrollan ante nuestros ojos; a pesar del hambre en Gaza; a pesar de que un alto funcionario israelí admite las inclinaciones genocidas contra los palestinos; a pesar de la intensificación de las matanzas, todavía nos asusta admitir que Gaza es un campo de concentración y que está a punto de convertirse en un campo de la muerte. Por alguna extraña razón, muchos de nosotros aún no han aceptado que en lo tocante al mal, Israel es el campeón mundial de la inclemencia y la venganza”.

El holocausto del pueblo palestino es fruto del peor enemigo que enfrenta la humanidad: el sionismo internacional, o mejor dicho, el sionazismo, quienes son parte importante del imperialismo norteamericano). También este Holocausto es producto de la cómplice “Comunidad Internacional”, o mejor dicho, “Comunidad de Intereses de los Capitales Transnacionales”. 

Hitler Y Teodoro Herzl, dos hermanos y un mismo sueño.

Hitler fue el fruto de una burguesía alemana hostigada por el humillante Tratado de Versalles. El nazismo fue el movimiento político que aupaba a la burguesía y a la pequeña burguesía alemana protestante, quienes vislumbraron en la defensa a ultranza de un extraño “nacionalismo” (chovinista) y en la creencia de una supuesta “pureza racial”, las banderas e ideas que les permitirían hacer frente a los capitales transnacionales que los sometían y les negaban su reproducirse.

Teodoro Herzl, así como sus hijos ideológicos David Ben Gurión, Golda Meir, Shimon Peres, Isaac Rabin, Sharon y Ehud Olmert etc., es fruto de la burguesía financiera alemana y europea hostigada por la misma burguesía y la pequeña burguesía también alemana de religión cristiana protestante. El sionismo fue y sigue siendo el movimiento político de esa parte de la burguesía europea quienes vislumbraron en la religión judía y en defensa a ultranza de un extraño “nacionalismo” (nacido de una religión) las banderas que les permitirían hacer frente a los capitales alemanes y transnacionales que los sometían y les negaban reproducirse.

Hitler no persiguió a los sionistas. Aunque el Führer fue traicionado por estos últimos a finales de la 2da Guerra Mundial, de la misma manera que lo hicieran en la 1ra Guerra Mundial. Previo a ello existió una alianza o compromiso Nazi-Sionista para luchar contra la izquierda europea. Hitler y los sionistas unieron fuerzas para acabar con aquellos alemanes de religión judía que se oponían al sionismo y al nazismo, y contra quienes levantaban las banderas del comunismo. Los préstamos monetarios que los sionistas hicieran al régimen fascista de la Alemania nazis en sus inicios también fueron otras de las grandes revelaciones que siempre han intentado ocultar.

La lucha de clases intestina que se desarrollo en la Europa de la depresión (post primera guerra mundial) logró su mayor hazaña al encubrirse en las religiones (en el anticristianismo judío y el antisemitismo cristiano). El nazismo y el sionismo fueron como aquellos hermanos gemelos de una novela desquiciada, que se enfrentaron entre sí por una maldita herencia que el egoísmo no les permitió dividir.

La burguesía sionista (alemanes y británicos de religión judía) necesitaba de un Estado en donde poder consolidar sus ideas y planes de dominio reproducción y expansión. Destruido el nazismo, el decadente imperio británico y el incipiente imperio norteamericano precisaban resarcir sus deudas y compromisos adquiridos por los préstamos recibidos de los capitales sionistas. Los aliados naturales coincidieron. No bastaban los millones de muertos que había dejado la segunda guerra mundial. Ahora, los pueblos árabes deberían pagar su cuota de sangre.

8.01.09 Rebelión

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78587

LIBRO FANTASIOSO SOBRE EL HOLOCAUSTO

Jueves, Marzo 19th, 2009

Libro fantasioso sobre el Holocausto desata polémica en EEUU

 Nueva York.- Un libro sobre los campos de concentración  de la Segunda Guerra mundial que resultó ser fantasioso generó un debate en  Estados Unidos, donde un editor insiste en publicarlo como obra de ficción  contra la opinión de muchos sobrevivientes del Holocausto. 

”Ángel en la Cerca” (Angel at the Fence) relata la historia, presentada  como real, de Herman Rosenblat, un judío sobreviviente del campo de  concentración nazi de Schlieben, dependiente del de Buchenwald (Alemania). 

Rosenblat, que hoy tiene 79 años, cuenta que durante su cautiverio en 1945  durante la Segunda Guerra Mundial una niña le arrojaba cotidianamente manzanas  y otros alimentos por encima de la cerca del campo para ayudarlo a sobrevivir. 

Doce años después, tras emigrar a Estados Unidos, conoce en Nueva York a  una mujer polaca, Roma Radzicki, que según la historia resultó ser la niña de  las manzanas, y se casa con ella. Ambos siguen casados y viven en Florida. 

Rosenblat ganó un concurso literario con el relato, que inspiró un libro  para niños y una productora de cine compró los derechos de un guión adaptado a  la pantalla grande. 

El autor fue incluso invitado al programa de televisión de la popular  animadora Oprah Winfrey, que lo presentó como “la más bella historia de amor en  22 años que hago este show”. 

La editorial Berkley Books, una filial de Penguin, anunció su publicación  para el mes próximo, pero se retractó luego de que la revista New Republic,  citando a sobrevivientes del Holocausto y familiares de Rosenblat, demostrara  el 25 de diciembre que la historia de las manzanas era falsa. 

Los expertos pusieron en evidencia que era imposible arrojar las manzanas  dadas las características del lugar. Rosenblat admitió a través de su agente  que ese detalle era puramente inventado. 

Berkley Books indicó en un comunicado publicado la semana pasada que,  además de cancelar la publicación de “Ángel en la Cerca“, “pedirá al autor y su  agente que devuelvan todo el dinero recibido por el libro”.  

El caso generó además un debate sobre el impacto del falso testimonio y su  efecto contraproducente para la memoria del Holocausto.  

”Es desafortunado que la gente fabrique historias, y no es la primera vez  que pasa”, dijo a AFP Michael Friedman, presidente de la organización Brandon  Public Relations que ayuda a sobrevivientes del Holocausto, de los cuales un  60% vive actualmente en Nueva York, muchos de ellos en Brooklyn. 

”Oprah Winfrey debería verificar mejor los libros que se refieren al  Holocausto. En su programa, los libros se convierten en best-sellers al  instante”, agregó Friedman. 

Emanuel Ringelblum, historiador y experto en el ghetto de Varsovia, dijo  que “no hay razón para agrandar ni exagerar nada acerca del Holocausto”. 

Sin embargo, un pequeño editor de White Plains (Nueva York), York House  Press, insiste en publicar el libro, con algunas modificaciones. 

”Entendemos la indignación sentida por los historiadores del Holocausto que  trabajan sin descanso para establecer hechos y que deben asegurar la integridad  de los relatos de sobrevivientes para contrarrestar a antisemitas y negadores  del Holocausto, que siguen siendo muchos”, indicó York House en un comunicado.  Sin embargo, agrega, “pensamos que las motivaciones de Rosenblat eran muy  humanas, comprensibles y perdonables”. 

York House Press precisó que “ha entablado serias discusiones para publicar  una obra de ficción basada en el guión, tentativamente titulada ‘Una Flor en la  Cerca’ sobre la vida y la historia de amor de Herman Rosenblat”. 

Según la historiadora Deborah Lipstadt, especializada en el Holocausto, “es  difícil de creer pero otro editor ha salido al ruedo y quiere publicar el  libro. Supongo que le sacarán la historia de las manzanas”.

 http://deportes.eluniversal.com/2009/01/06/cul_ava_libro-fantasioso-sob_06A2183857.shtml